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Arquitectura en Cuba

A la llegada de los españoles, practicamente no existía nada de arquitectura indígena, por lo que las primeras construcciones coloniales son muy similares a las de la metrópoli de la misma época, pero el clima cubaniza rapidamente las edificaciones.

Un tablero de damas puede servir para ejemplificar la organización de las ciudades coloniales, en las que al centro de la cuadrícula se encuentra el Parque Central. Actualmente, la actividad citadina aún converge en el Parque Central, encuadrado de antiguas edificaciones oficiales y de magnificos palacios de los siglos XVIII y XIX. Carcomido por el tiempo y falta de mantenimiento, este patrimonio arquitectónico estaba en peligro, pero el influjo de divisas aportado por el turismo ha permitido llevar a cabo programas de restauración de los edificios coloniales. Con la tutela de la UNESCO, el perímetro de la Vieja Habana y el centro de Trinidad tienen hoy una piel nueva.

Período Colonial

A la llegada de los españoles, practicamente no existía nada de arquitectura indígena, por lo que las primeras construcciones coloniales son muy similares a las de la metrópoli de la misma época. Aunque los fuertes, construidos para la defensa contra piratas, bucaneros y otras potencias europeas, se diferencian muy poco de las construcciones militares europeas de la época, las casas de habitación y las iglesias en cambio se dotan rápidamente de elementos específicamente cubanos, necesarios por las diferentes condiciones climáticas y las transformaciones socio-económicas.
 
Las casas coloniales se construyen alrededor de un patio central, encuadrado por galerías que llevan a los distintos cuartos. Este tipo de construcción permite que circule el aire y se ilumine toda la casa con la luz del sol (de ahí el nombre "solar" dado a estas casas). Casi siempre se accede al patio por un vestíbulo llamado zaguán. Una de las características cubanas es el traspatio, que se prolonga del patio principal, y que sirve para tareas domésticas como lavar y tender ropa. En algunos casos, el comedor se intercala entre los dos patios, dándole en estos casos el nombre de obra cruzada.
 
El segundo piso es ocupado por la familia, mientras que el primer piso sirve para el comercio. Para ver un ejemplo de una casa colonial del siglo XVII, visite el restaurante Hanoi, en la esquina de las calles Brasil y Bernaza. 
 
Las primeras casas coloniales solían tener un cuarto mirador en alguna esquina del segundo piso, que a veces tenía un balcón cubierto con una terraza española de teja. La arquitectura colonial se distingue sobre todo por sus techos de alfarjes (techos de madera) de estilo mudéjar, un arte de influencia musulmana practicado por los cristianos durante la reconquista de España entre los siglos XI y XV. Estos techos, frecuentemente pintados de verde o azúl, se componen de varias vigas de madera y a veces se les agregan viras transversales llamadas tirantes, finamente decoradas con motivos geométricos. Se puede apreciar estos techos en las casas coloniales como El Palatino en Cienfuegos, o en edificios religiosos como el convento de Santa Clara en la Vieja Habana. Algunas de estas estructuras le dan a los cuartos un volumen extraordinario, dependiendo de la forma del techo (inclinados, a cuatro aguas, en cúpula, etc). El techo inclinado de estilo mudéjar ofrece mayor frescura en el interior de la casa y permite un mejor desague de las aguas pluviales, lo que explica que se haya utilizado ampliamente este tipo de estructura hasta el siglo XIX.
 
En el siglo XVIII, las casas cuentan con un entresuelo reservado a los empleados domésticos, mientras que las salas espaciosas tienen un techo más elevado. El hotel Valencia ilustra perfectamente el tipo de construcción de esa época. La arquitectura cubana conoce su apogeo durante la segunda mitad del siglo XVIII, en la fase del Barroco Cubano. Basta citar como ejemplos edificados en esa época al Palacio de los Capitanes Generales y la Catedral de La Habana. El palacio presenta líneas sobrias, cercanas al clasisismo, con ricos elementos decorativos en las puertas, arcos y ventanas. La catedral cuenta con elementos barrocos tradicionales (frontones, nichos) pero afirma su singularidad gracias a la concavidad de su fachada y la sinuosidad de su cornisa intermedia.
 
El siglo XIX se caracteriza por el neoclasisismo. Este estilo, que se inspira en el retorno a las formas de la Antiguedad clásica, se ilustra perfectamente en el Templete de La Habana. El techo inclinado de estilo mudéjar de las casas se abandona y en su lugar aparecen las azoteas. Se emplea hierro forjado para los balcones y rejas a las ventanas. A estas se agregan mediopuntos, elementos de madera o vidrio de color destinados a filtrar la luz. 
 
Algunos edificios alcanzan en esa época tamaños imponentes, tal es el caso de la Manzana de Gómez, de uso comercial, que engulle a varias casas en el Parque Central de La Habana. 

Arquitectura post colonial

Con el fin del período colonial suena también la sentencia de muerte para el patio colonial, cuando en los nuevos barrios burgueses, como el Vedado en La Habana, surge un nuevo tipo de casas rodeadas por un jardín, en las que cada fachada dispone de aperturas que permiten iluminar y ventilar la casa.
 
En la etapa republicana se construyeron grandes edificios como El Capitolio, calcado a imagen del de Washington, y otros grandes edificios como el Focsa y el Habana Hilton (posteriormente Habana Libre).
 
Se puede notar también la influencia soviética después de la revolución, pues se construyeron barrios enteros al estilo de los barrios obreros de Moscú o Minsk.
 
Luego de la caída del Muro de Berlín y con la llegada del turismo en masa, la arquitectura cubana recibe corrientes más diversas y se produce el boom de los hoteles 5 estrellas, los cuales cuentan con impresionantes fachadas de vidrio y acero al estilo de los modernos rascacielos.
 
El influjo de divisas ha permitido llevar a cabo la restauración del añejo Centro Histórico de La Habana, que cuenta con grandes baluartes arquitectónicos de todas las corrientes y tendencias desde el barroco hasta el arte ecléctico.

Ejemplos de arquitectura colonial en Cuba

El Castillo de la Real fuerza:

En el año de 1558 inicia su contruccion y termina 19 años despues, fue destacada como el sistema de fortificaciones españolas en Cuba y en el Mar Caribe.
 
  

Castillo de los tres Reyes del Morro:

Su posición estratégica en un cerro fue reconocida casi tan pronto como el puerto de la Habana empezó a adquirir la importancia estratégica que tuvo en la colonia.  El Morro constituyó la principal defensa del puerto habanero hasta la construcción de La Cabaña a finales del XVIII.
 
  

Castillo de San Salvador de la Punta:

Su construcción constituyó una gran polémica y a lo largo del costoso proceso constructivo estuvo a punto de ser interrumpido en varias ocasiones. También posee una función defensiva de la entrada de la bahía, cuyo fin era ayudar al Morro en esta labor. Constituye un polígono irregular.C onstituye una construcción sencilla sin ornamentos, debido a estar construida en piedra.
 
  

La Muralla de la Ciudad:

En 1674 comienza la construcción de la muralla de la ciudad y se termina en 1797.
 

 
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