Bandera cubana La Habana, Cuba - Embajada de Cuba
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Economía de Cuba

Cuba exporta servicios médicos y diversos productos agrícolas, principalmente azúcar, y depende casi exclusivamente del exterior para su abastecimiento energético y productos industriales. Durante los últimos años, el sector privado se ha desarrollado, aunque la inversión está regularizada y la mayoría de precios son fijados por las autoridades públicas.

Tras tomar el poder luego de la Revolución, el gobierno cubano nacionaliza 90% del sector industrial y 70% de las tierras agrícolas e instaura una economía planificada. La mayor parte de los medios de producción son controlados por el Estado y la mayor parte de la mano de obra es empleada en el sector público. Durante los últimos años, el sector privado se ha desarrollado, aunque la inversión está regularizada y la mayoría de precios son fijados por las autoridades públicas.
 
La mayoría de los medios de producción pertenecen y son administrados por el Estado, que emplea alrededor de un 90% de la mano de obra. El empleo en el sector privado consiste mayormente en unos 200,000 agricultores privados con pequeñas parcelas y unos 100,000 "cuentapropistas" o trabajadores independientes.
 
Cuba exporta servicios médicos y diversos productos agrícolas, principalmente azúcar, y depende casi exclusivamente del exterior para su abastecimiento energético y productos industriales. La balanza económica es deficitaria, ya que las exportaciones alcanzan los US $2,956 millones, mientras que las importaciones ascienden a US $9,510 millones. La deuda externa asciende a US $16,620 millones.
 
El gobierno de Raúl Castro introdujo algunos cambios en el sector económico cubano, que se han orientado hacia dos vertientes fundamentales: la sustitución de importaciones (agrícolas e industriales) y la reforma en el campo, temas que su gobierno ha considerado como de seguridad nacional.

El período especial

La caída de la Unión Soviética y del COMECOM privó a Cuba de sus principales socios comerciales, los cuales representaban el 80% de sus intercambios comerciales. La Unión Soviética compraba el azúcar cubano a un precio superior al del mercado y ofrecía a cambio petróleo a bajo precio. Ello, aunado al embargo impuesto por los Estados Unidos, tuvo un fuertísimo impacto en la economía cubana, sumiendo a la isla en una fuerte crísis. En 1992, tan solo 3 años después de la caída del muro de Berlin, el intercambio comercial de Cuba con sus socios del ex-COMECON representaba menos del 7% del nivel que había alcanzado en 1989. Al mismo tiempo, el PIB cayó un 34% y los ingresos por habitante 39%. Sin petróleo y escasos de material, la agricultura cubana fue diezmada y se extendieron la malnutrición y el hambre. Así da inicio el "período especial".
 
En 1992, los Estados Unidos aprovechan la caída de la URSS para apretar el embargo contra Cuba, al ordenar que se impida el ingreso a EE.UU. durante 6 meses a cualquier barco que haya atracado en un puerto cubano, tomando como rehenes a cientos de toneladas de comida y medicamentos con destino a la isla. El embargo fue intensificado aún más cuando los EE.UU. adoptan la ley Hemls-Burton, con la que ordenan sancionar a las empresas que comercien con Cuba, desmoronando la inversión extranjera en la isla.

El Sector Privado en Cuba

Frente a esta crisis económica, Cuba libera un poco su economía, suavizando poco a poco el monopolio estatal en todos los sectores de la economía. Se permitió el desarrollo de empresas privadas de comercio y manufacturas, así como la legalización del dolar estadounidense en las tiendas (ya no es aceptado desde el 2004). 

Inversión extranjera

Para superar la crisis, causada por el fin de la COMECON, el gobierno cubano invita a partir de 1992 a las empresas extranjeras a invertir en sociedad con las empresas cubanas. El sector de las telecomunicaciones, la explotación minera y petrolera y el turismo reciben capitales canadienses, venezolanos, chinos, europeos y mexicanos, entre otros.
 
Desde 1995, todos los sectores de la economía, con excepción de la defensa, salud y educación, se abren a los inversionistas extranjeros así como a cubanos exiliados que actúan a través de sociedades extranjeras. Esta liberalización responde a una necesidad urgente de divisas, pero las garantías que ofrece el país, las dificultades ligadas a la obtención de insumos, las comunicaciones deficientes y el elevado costo de los créditos por el riesgo político impiden toda política a largo plazo. Además, la ley Helms-Burton disuade a muchos inversionistas por temor a perder su acceso al mercado norteamericano.

Economías Paralelas

La crísis que atraviesa el país crea una penuria crónica en todos los campos, lo que a su vez engendra un mercado negro creciente. La mayor parte de los bienes básicos de consumo han desaparecido de las tiendas estatales, y en las tiendas de divisas, los productos importados se venden a precios inaccesibles para la gran mayoría de cubanos, cuyo salario promedio es de alrededor de 8 euros (US $10.50) mensuales.
 
En agosto de 1993, se autorizó la posesión de dolares estadounidenses y en septiembre fue autorizada la creación de empresas familiares gracias a la ley de cuentapropistas (trabajadores que trabajan por su cuenta). Surgen por doquier los paladares, pequeños restaurantes en casas de particulares limitados a dar servicio a 12 comensales cada uno, y las casas particulares, que pueden alquilar 2 habitaciones de huéspedes. Estas son empresas pequeñas que únicamente pueden emplear a miembros de la familia. Estas reformas permitieron reducir un poco el desempleo y sobre todo, lograron hacer circular el preciado billete verde.
 
En 1994 se registran los primeros indicios de crecimiento del PIB (0,7%) la cual es confirmada en los años siguientes con crecimientos aproximados del 3% anual. 
 
Sin embargo, el mercado negro y los cuentapropistas son dos economías paralelas que crean un gran desequilibrio entre la minoría de cubanos detentora de divisas, capaz de acceder a los bienes de consumo y ávida por preservar sus ventajas, y los demás cubanos que deben contentarse del paupérrimo salario y de las pocas provisiones en los almacenes del Estado. Para reducir la fuerte brecha que se abría entre estos dos grupos, en 1996 el Estado graba las ganancias en divisas con un fuerte impuesto. La presión fiscal sobre los cuentapropistas es tal que muchos pequeños negocios deben cerrar, y en 1997 el 25% de las pequeñas empresas del sector privado desaparecen (artesanos, paladares, casas particulares, etc) hasta representar unicamente el 3.5% de la población económicamente activa. Un alza reciente en los impuestos redujo aún más su número.
 
A ello se suma la nada desdeñable suma de entre 800 y 1,200 millones de dólares que enviaban cada año los exiliados cubanos a sus familias, y que se redujo sensiblemente cuando la administración Bush limitó los envíos de los exiliados a únicamente US $100 mensuales. Otras disposiciones que afectaron negativamente a la economía cubana durante la administración Bush fueron la prohición a los estadounidenses de visitar Cuba, y la limitación de las visitas de los exiliados a sus familiares a 14 días cada tres años. Afortunadamente, estas injustas disposiciones fueron levantadas por el nuevo presidente estadounidense Barack Obama en el 2009.
 
En abril del 2005, Cuba y Venezuela crean la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), una organización de cooperación social, política y económica, a la que posteriormente se unieron Bolivia, Nicaragua, República Dominicana y Honduras. En 2009, sus países miembros aprueban la idea de la creación de una moneda común, el "SUCRE" cuyas siglas sifnifican Sistema Unico de Compensación REgional, con miras a reducir su dependencia del dolar de EE.UU.

Agricultura en Cuba

El sector agrícola domina en gran medida la economía cubana, pero desde el inicio del "período especial", la falta de gasolina y repuestos han ocasionado que en los campos de cultivo los bueyes reemplacen a los tractores y el machete a la máquina.

Azúcar: un monocultivo con altibajos

Es imposible disociar la historia de Cuba de la caña de azúcar. Introducida por los españoles en su conquista del Nuevo Mundo, la caña de azúcar encuentra un terreno ideal y condiciones climáticas favorables en la isla. Los colonos comienzan su cultivo desde 1523, pero una verdadera industria surge hasta el final del siglo XVI. Una conjunción de elementos asegura su expansión durante los siguientes siglos. La demanda europea va en aumento, la independencia de los Estados Unidos crea un nuevo mercado y la industria azucarera haitiana se derrumba al final del siglo XVIII.
 
Durante el siguiente siglo, la competencia de la remolacha europea hace necesario un movimiento de concentración y de modernización de la industria azucarera. Tras la primera guerra de independencia cubana, los Estados Unidos invierten sumas colosales en esta industria fuertemente afectada. Cuando Cuba pasa bajo la hegemonía estadounidense, el paisaje agrícola es el de un monocultivo azucarero. El destino de la isla está entrelazado más que nunca al del "rozal azucarado", y cada fluctuación del precio del azúcar en el mercado mundial repercute inmediatamente en la economía cubana.
 
Al finalizar la Revolución, el nuevo gobierno intenta escapar de esta "tiranía del azúcar" por medio de la diversificación de los cultivos. Aparecen entonces nuevos productos agrícolas y para 1963 la producción azucarera ha bajado casi a la mitad. Pero con la firma de nuevos acuerdos con la Unión Soviética, el azúcar cubano se asegura precios estables por encima de los precios en el mercado mundial, provocando un giro en la política agrícola, y el azúcar se convierte nuevamente en prioridad nacional con una perspectiva de crecimiento regular.
 
Las autoridades fijan una producción récord para 1970, en las que todas las fuerzas de la nación se emplean en la consecución de un objetivo único: la Gran Zafra debe llegar a 10 millones de toneladas. El mismísimo Fidel Castro ejemplifica el esfuerzo al aparecer fotografiado machete en mano en un campo entre la caña de un campo azucarero. El país logra el mejor resultado de su historia con 8.5 millones de toneladas, pero no logra llegar a la meta establecida.
 
Tras registrar una baja después de la Gran Zafra de 1970, el sector industrial se mecaniza y logra un crecimiento regular llegando a un promedio de 7 millones de toneladas anuales hasta el período especial. Al igual que el resto de la economía, la producción azucarera se ve afectada por la crisis, y en 1995 tiene una caída vertiginosa a 3.3 millones de toneladas. Desde entonces, la industria ha tenido altibajos con producciones que actualmente oscilan entre los 1.5 y 2 millones de toneladas anuales. A pesar de estos resultados decepcionantes, Cuba continúa siendo uno de los principales productores mundiales de azúcar, sector que representa cerca del 70% de sus exportaciones.

El tabaco

Cuba tiene gran fama también gracias a su tabaco, con el que produce cigarros de gran calidad. Los cultivos del triángulo de la Vuelta Abajo, en la región de Pinar del Río, son los de mejor reputación. Los vegueros (propietarios de una plantación) poseen en promedio de 6 a 7 hectáreas de plantaciones, y la superficie máxima autorizada es de 5 caballerías (aproximadamente 67 hectáreas). Tienen a su cargo más de 2 tercios de la producción, pero la industria del cigarro pertenece a la estatal Cubatabaco. El tabaco tampoco ha escapado a la crisis, que dificulta obtener abono y energía. Cuba ha realizado grandes esfuerzos en sus plantaciones tabacaleras, y luego de una década de malos resultados, empezó a remontar la pendiente en el 2004 con una producción de 40,000 toneladas de tabaco.
 
El tabaco manufacturado se le conoce como habano y es vendido a un alto costo mundialmente; en 2007 las exportaciones llegaron a los 400 millones de dólares estadounidenses.

Tentativas de diversificación

Cuba tiene otros productos agrícolas de importancia, como la papa dulce, el café y sobre todo el arroz. Desde los años 1970s, se aumentó considerablemente la cantidad de tierras cultivadas con arroz, con miras a lograr la autosuficiencia de la isla. Los programas de saneamiento de algunas regiones permitieron la plantación de cítricos.
 
En los últimos años ha aumentado la diversificación agrícola hacia sectores como las frutas y las hortalizas. En Cuba se dan muchas frutas tropicales como la piña, guayaba, anón, mamey, papaya, etc. La mayor parte de la producción agrícola de Cuba (60%), es realizada por los campesinos privados y por los cooperativistas. El café es un producto bien dado en Cuba, gracias a un relieve montañoso donde se siembra en el suelo con sombra, principalmente en las sierras. La exportación de café es de aproximadamente 8000 toneladas.
 
En la época invernal donde las temperaturas son más frescas es posible cultivar intensivamente gran variedad de hortalizas y vegetales como la lechuga, la acelga, zanahoria, rábanos, etc.
 
Cuenta con un proyecto llamado agricultura urbana y suburbana, pues este utiliza cultivos protegidos y semiprotegidos, para tener cosechas de verduras en la época veraniega donde el calor es sofocante. En Cuba no son muy utilizados los insecticidas químicos y en su lugar son utilizados los de origen animal y vegetal, incluyendo la lombricultura (uso de lombrices) para fertilizar los suelos.
 
A pesar de los esfuerzos en materia de ganadería, la producción de carne de res no ha prosperado y la producción lechera es escasa. Existe un programa para autoabastecer al país de leche de vaca y eliminar las importaciones de este alimento en polvo, logrando autoabastecer 66 municipios de los 169 que tiene el país. En general la producción de leche aumentó en el sector privado y cooperativo.
 
El sector pesquero se desarrolló a partir de 1959. Además del aumento del consumo nacional, algunos productos han sido destinados a los restaurantes estatales y a la exportación, como el atún, los camarones y las langostas.

Sectores históricamente sacrificados por la agricultura

Antes de 1959, la industria cubana estaba poco desarrollada, debido a que el país importaba sus productos manufacturados desde los Estados Unidos. Tras la Revolución, a pesar de los esfuerzos por desarrollar la industria, la agricultura permaneció como el sector prioritario. Las inversiones extranjeras de los últimos años debieran significar un impulso al sector  industrial y a la extracción de recursos naturales.

Minería

Cuba es uno de los principales productores mundiales de niquel, con más de 75,000 toneladas anuales de mineral extraído gracias a sus importantes reservas de niquel al norte de la región de Holguín, donde funcionan las fábricas de Moa y Nicaro. Otros recursos mineros parcialmente explotados son el manganeso, cromo, cobalto y hierro.

Sector energético

Cuba posee algunos yacimientos petrolíferos al norte de la región de Matanzas y en la costa entre La Habana y Varadero que producen cerca de 4 millones de toneladas de crudo anuales. Con la esperanza de aumentar la producción, el gobierno ha autorizado a algunas empresas petroleras internacionales como el gigante español Repsol para que prospecten en las costas cubanas.
 
Mientras tanto, el país continúa dependiendo de las importaciones de crudo. Desde que cesó la ayuda de la Unión Soviética, el gobierno ha intentado ahorrar energía, y sufre de apagones regulares. Con el acuerdo del Alba, Cuba obtiene petróleo venezolano a precios reducidos a cambio de cooperación en materia de salud y educación. 
 
La caída de la ayuda soviética significó también el abandono de la construcción de la que sería la única central nuclear en Cuba cerca de Cienfuegos.

Industria farmacéutica

A pesar de una fuerte penuria en medicamentos, Cuba se distingue por poseer una industria farmacéutica de calidad, y exporta varios medicamentos a varios países de América Latina, Europa del Este y Africa.

El turismo en la economía cubana

La crisis económica está lejos de ser franqueada, por lo que Cuba busca nuevos socios comerciales y le apuesta al turismo para obtener las divisas necesarias para la supervivencia de la isla. 
 
Con el impulso dado al turismo, desde 1996 la actividad turística ha desbancado al cultivo de caña de azúcar para convirtirse en la segunda fuente de divisas del país, generando cerca de US $3,000 millones anuales. Este importantisimo aporte de divisas ha convertido al turismo en prioridad nacional, permitiendo la construcción de grandes y modernos hoteles, la rehabilitación de edificios coloniales, nuevos pedraplenes para entrelazar los cayos con la isla principal así como la ampliación de los aeropuertos internacionales para una mejor atención a los turistas.  
 
Las cifras de crecimiento turístico son elocuentes: 600,000 turistas en 1993, 1.5 millones en 1998, 1.8 millones en 2002 y la barrera de los 2 millones fue superada en 2004. Los visitantes provienen en su mayoría de Canadá, seguidos por italianos, españoles, franceses y alemanes.  
 
A pesar de su fuerte tradición de circuitos turísticos, es fácil viajar individualmente en Cuba, lo que ha permitido que muchos habitantes se beneficien directamente del influjo de divisas al ofrecer sus paladares y casas particulares para alimentar y hospedar a los turistas.

Cambios sociales

Una de las consecuencias de la llegada masiva de turistas ha sido la inversión de la piramide social. Por todas partes podrá encontrar arquitectos, maestros, abogados e ingenieros que han preferido abandonar su profesión para convertirse en cuentapropistas para alimentar, hospedar o llevar a pasear a los turistas en sus vehículos a cambio de unos euros.
 
Los contactos entre los extranjeros y la población local se han multiplicado creando un ambiente de "apartheid turístico".  Los cubanos no tienen acceso a ciertas playas, sobre todo a los cayos, ni a la mayoría de los hoteles internacionales. De manera inversa, los taxis para la población cubana están prohibidos a los turistas bajo pena de multa para el conductor. 
 
La crisis económica ha visto también surgir al jineterismo cerca de los lugares turísticos, en el que algunos jóvenes intentarán por todos los medios obtener algunos euros a cambio de todos los servicios posibles e imaginables a los turistas. Estos jóvenes, repletos de imaginación, intentarán convencerlo para llevarlo a un paladar o una casa particular y así recibir una comisión. Los turistas hombres pueden ser abordados por las jineteras, mujeres que coquetean y hacen trueque de su encanto contra algunos euros, ropa, una cena o la perspectiva de un matrimonio.

Exportación de servicios

La primera fuente de divisas de Cuba es la exporación de servicios profesionales y técnicos. La ayuda médica aportada a Venezuela representa ingresos superiores a los US $8 millardos anuales, tres veces más que el sector turístico. Hay 14,000 médicos cubanos obrando en las zonas desfavorecidas de Venezuela, a cambio de lo cual Caracas envía 53,000 barriles de petróleo al día -un tercio de las necesidades energéticas de Cuba- a una tarifa preferencial. Este trueque corresponde exactamente a la ayuda financiera que aportaba antiguamente la Unión Soviética a La Habana. Del mismo modo, Argelia provee gaz natural a un precio subvencionado a cambio de la ayuda médica cubana. Otros países más pobres como Haití reciben ayuda de parte de Cuba sin tener que ofrecer nada a cambio.
 
Además de médicos, Cuba exporta también ingenieros, urbanistas, militares, entrenadores deportivos, etc...

 
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